El sol se fue quién sabe a dónde pero parece que lejos, a iluminar bosques verdes y no este pinche lugar sin flores. Se fue y me dejó en este colchón inflable que cada día va perdiendo solidez y que además no pienso inflar, voy a dejar que se hunda hasta que mi cuerpo toque el piso. Léelo como metáfora o lo que quieras, a mi no me importa. Ni me va a doler más ni me va a doler menos y al mismo tiempo sí...
Y ya que mi cara sienta el frío del parquet en la madrugada que venga mi perro a lamerme. Él que siempre atiende a su instinto y es un salvaje hecho y derecho me puede venir a dar lecciones de humanidad.

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